Medio urbano

Medio urbano


La preocupación por la habitabilidad de las ciudades y la mejora del medio ambiente urbano ha ido en aumento a medida que estas han ido creciendo en tamaño y en complejidad.


Esta preocupación se explicita oficialmente de manera más intensa a partir de la década de los 90 del siglo pasado, en la que proliferan las declaraciones de intenciones y la puesta en marcha de distintas estrategias que buscan convertir a las ciudades en motores del desarrollo sostenible global.


Todo esto sucede en un contexto mundial de aumento de la población urbana respecto a la rural y de asunción de responsabilidades en la crisis ambiental global.


En 1992, en la Cumbre de Río, 179 gobiernos acordaron adoptar el Programa 21 (conocido popularmente como Agenda 21), documento que recoge un plan detallado para lograr el desarrollo sostenible global mediante la implicación y cooperación de los distintos gobiernos (desde la ONU hasta los gobienos locales, pasando por los nacionales y regionales) y de los diferentes grupos sociales.


En Europa, tomando como referencia el Programa 21, se firmó la Carta de Pueblos y Ciudades Europeas para la Sostenibilidad (conocida como Carta de Aalborg) en 1994 y posteriormente, en 1996, la Carta de Lisboa.


La primera manifestaba el compromiso de los firmantes de participar en las iniciativas locales del Programa 21 y de iniciar la Campaña de Ciudades Europeas Sostenibles, que se encargaría de revisar la carta y dar difusión a sus contenidos.


En la Carta o Plan de Acción de Lisboa, “De la carta a la acción”, se marcan pautas para la implementación de la Agenda 21 y la Agenda Hábitat. Esta última agenda se firmó en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos celebrada en Estambul en 1996, y en la que se trató como temas principales, además de la calidad de la vivienda, la sostenibilidad de los asentamientos humanos en un mundo en vías de urbanización.


En estos documentos se apuntan, entre otras, las siguientes soluciones:



  • Adecuada ordenación del territorio, prestando especial atención a los centros urbanos y a las zonas suburbanas, a la relación campo – ciudad y a la distribución espacial de los servicios para disminuir la necesidad de movilidad.

  • Construcción de edificios de alto rendimiento energético.

  • Utilización de fuentes de energía renovables.

  • Transportes urbanos respetuosos con el medio con preferencia de la movilidad a pie, en bicicleta o en transportes públicos (tranvía, trolebús, tren, autobús).

  • Conservación y desarrollo del capital natural, por ejemplo creando parques en las ciudades.

  • Consumo más racional de recursos, de modo que el consumo de recursos no renovables no supere el ritmo de sustitución de recursos renovables duraderos y los recursos renovables no se consuman en mayor medida que su tasa de renovación.

  • Reducción de la producción de residuos, de manera que estos no superen la capacidad de los ecosistemas para absorberlos.

  • Equidad y justicia social a través de programas adecuados de empleo, educación e inserción social.

Ciudades para un futuro sostenible Página de la Escuela Técnica de Arquitectura de Madrid dedicada a la sostenibilidad en las ciudades y su importancia para la sostenibilidad global.


Consiste en una recopilación de documentos sobre desarrollo sostenible en las ciudades. En ella se puede consultar el Programa o Agenda Hábitat y el Programa de Buenas Prácticas, firmado también en la Conferencia Hábitat II (Estambul, 1996), que insta a los Comités Nacionales de los distintos países a reunir ejemplos de buenas prácticas en el ámbito de la sostenibilidad local. Se pueden consultar los catálogos de experiencias españolas, latinoamericanas e internacionales.


Movilidad


Uno de los grandes problemas de nuestras ciudades es el tráfico. El transporte por carretera de personas y mercancías produce contaminación del aire debido a la emisión de distintos gases (dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, etc) así como partículas en suspensión.


Admás produce contaminación acústica. Por otro lado, su creciente aumento en las ciudades dificulta la movilidad en las calles así como la disponibilidad de aparcamientos. Las carreteras y autopistas son barreras para la movilidad y distribución de animales y plantas. Y en ellas muchas personas se dejan la vida en accidentes de tráfico.


Compartir coche Web de la Red de municipios, empresas y organismos que fomentan el servicio de compartir coche tanto para desplazarse al lugar de trabajo o de estudios como para viajar. Permite localizar personas que están interesadas en compartir su coche para realizar una ruta determinada o personas que quieren hacer una ruta y no les importaría ir con otras personas que realizan esa misma ruta. Otra página similar Blablacar.


Parques, jardines y huertos urbanos


Cada vez son más los gobiernos locales que incluyen en sus propuestas políticas la creación de zonas verdes. Poco a poco se va reconociendo la infinitud de funciones positivas que desempeña la cubierta vegetal en las personas y en las sociedades en general.


Se reconocen sus virtudes para la salud de las personas, al influir en su bienestar psicológico y físico, llegando a utilizarse el cultivo de huertos como terapia (terapia hortícola aplicada en muchos centros sanitarios por todo el mundo).


Al mejorar el bienestar de las personas mejora el bienestar social, que además se ve reforzado al constituir los espacios verdes lugares donde las personas pueden relacionarse en un ambiente distendido.


Por otra parte, se reconocen los beneficios que tiene sobre el medio ambiente urbano y sus repercusiones sobre la calidad de vida en las ciudades: la vegetación filtra la contaminación del aire y del agua y atrapa partículas de polvo en suspensión, capta parte del agua de lluvia (en sus hojas, en sus raíces, en el suelo) aliviando al sistema de alcantarillado, refresca la ciudad (disminuye el efecto de “isla de calor ” que se da en las ciudades: temperaturas varios grados más altas en las ciudades que en zonas vecinas; en algunos lugares, en los tejados, se pueden alcanzar los 65º).


Los árboles nos proporcionan sombra, alivian la presión sobre el medio natural al evitar desplazamientos a zonas alejadas de la ciudad en busca de espacios verdes, permiten un aumento de biodiversidad en las ciudades, podrían formar una cadena de islas de vegetación que conectasen la ciudad con el campo…


Aparte de este interés de los gobiernos locales por la habilitación de espacios verdes también han experimentado gran auge los jardines y/o huertos urbanos promovidos por ciudadanos particualres o de manera comunitaria en grandes ciudades de todo el mundo.


Éstos huertos se han puesto en marcha muchas veces a través de la ocupación de terrenos abandonados, lo que los ha hecho entrar en conflicto con las autoridades locales debido a la presión del sector de la construcción; aunque cada vez son más los gobiernos locales que ofrecen solares para el establecimiento de nuevos huertos urbanos.


Puestos en marcha mayoritariamente con el trabajo voluntario de los vecinos en zonas deficientes en espacios verdes e incluso marginadas, tienen como efecto positivo, además de todos los mencionados para las cubiertas vegetales en general, contribuir al fortalecimiento de la comunidad.


Se utilizan también como espacio cultural y educativo; de hecho, muchos colegios incluyen ya el mantenimiento de un huerto en sus programas educativos. Y en muchos de esos huertos se producen alimentos; aunque esta posibilidad debería desecharse por la toxicidad de los suelos y del aire en zonas muy cercanas a industrias contaminantes o con un tráfico muy intenso.


En estos casos, se puede recurrir a la producción de plantas que absorban menos la contaminación (cereales, legumbres) si la contaminación no es excesiva o plantar vegetales capaces de absorber los contaminantes cuando hay peligro de toxicidad (por ejemplo, fitorrecuperación de parcelas contaminadas con plomo usando mostaza india).


Los huertos comunitarios ocupan extensiones más o menos grandes de terreno en las ciudades o cerca de ellas y son cultivadas por un grupo de personas de manera comunitaria o a través de parcelas individuales.


Otra modalidad son los huertos en tejados, terrazas y balcones de edificios, que también pueden ser gestionados de manera individual o colectiva. A menudo, resulta más complejo ponerlos en marcha y/o mantenerlos que un huerto que se desarrolla sobre un suelo natural, pero es totalmente factible.


En el caso de los tejados verdes es necesario impermeabilizarlo, poner una membrana resistente a las raíces y cubrirlo todo con una capa de tierra de 20 – 25 cm.


El coste de instalación de un tejado verde puede ser 2 ó 3 veces mayor que el de un tejado convencional, pero su instalación puede justificarse por la reducción de los costes de consumo de energía para calefacción y aire acondicionado (puede ser de 20%). También se destaca como beneficio su capacidad para aliviar el sistema de alcantarillado (en un 75%). En algunas ciudades, la isntalación de este tipo de tejados cuenta con exenciones fiscales.


Greenguerrillas Página de una asociación de ciudadanos en Nueva York que cultivan huertos comunitarios en solares abandonados.


Green Thumb En Nueva York cerca de 600 jardines comunitarios están protegidos en la red Green Thumb. Entre ellos, La Plaza Cultural, uno de los primeros huertos comunitarios de Nueva York (se fundó en 1974 en el Lower East Side), y que funciona además como centro cultural.


BAH, Bajo el Asfalto está la Huerta Página web del colectivo agroecológico BAH que propone un modelo de producción, distribución y consumo basado en la autogestión. Contiene información sobre su fucionamiento, cursos de agroecología y otras actividades, además de acceso a distinto tipo de documentos.


Hort urbà Página de la empresa Tarpuna Iniciatives Sostenibles, S.C.P. fundada por Josep María Vallés, autor de varios libros sobre huertos urbanos. En la página se nos explica cómo poner en marcha y mantener un huerto en un balcón o en una terraza

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