Ecoemprendedores, cambiando el mundo

Ecoemprendedores, cambiando el mundo


El pasado mes de noviembre se celebraba la 29ª edición de Biocultura Madrid, la principal feria de referencia en el territorio español para la producción y consumo ecológicos.


En esta edición, se puso el foco en dos tendencias todavía pequeñas dentro de la corriente general económica pero que avanzan con paso firme: la de los ecoemprendedores y la del consumo colaborativo.


De la segunda hablo un poco en la página Alternativas ECOnómicas. Y a los ecoemprendedores les dedico esta segunda entrada del blog.


La figura del ecoemprendedor se hace visible como respuesta a una necesidad de cambio ante una situación de crisis sistémica, que afecta a la economía, pero también a la sociedad y al medio ambiente.


Con una vocación clara de cambiar la sociedad, generando valor social, ambiental y económico, el ecoemprendimiento aparece como un movimiento emergente con capacidad para ir dando respuesta a los problemas de desarrollo a los que nos estamos enfrentando.


Lanzarse a conseguir recursos económicos para vivir no es una tarea fácil en un momento en el que el desempleo alcanza valores alarmantes; menos lo es emprender un proyecto propio, y todavía menos si lo que quieres es abrir nuevos caminos fuera de la convención socioeconómica.


Sin embargo, los nuevos proyectos son los que van a hacer que continuemos por la misma senda productiva – matizando las posibilidades de elección de los consumidores – y que mantengamos una situación en la que la mayoría de la población mundial vive una situación de deterioro ambiental y de escasez, frente a la exagerada abundancia de unos pocos, o no.


Emprender nuevos proyectos más respetuosos con las personas y el medio ambiente genera cambios en la sociedad y en el entorno; cuantos más proyectos se pongan en marcha, más notables serán esos cambios.


El reto de los emprendedores ecológicos es demostrar que otro mundo es posible, asumiendo su responsabilidad como agentes de cambio social; es crear modelos de negocio sostenibles: rentables desde el punto de vista económico y que al mismo tiempo creen sinergias positivas con las personas y el medio ambiente, potenciando su valor.


Por otra parte, no se trata sólo de un trabajo de cara afuera sino que también requiere un desarrollo interno, que sin pretender dar respuestas perfectas, carentes de contradicciones, constituye un proceso de aprendizaje orientado hacia la creación de realidades más armoniosas.


En crecimiento, dinámico, innovador y con capacidad de adaptación, el ecoemprendimiento se abre paso lenta pero decididamente. El crecimiento en la cantidad de empleos verdes en actividades tradicionalmente relacionadas con el medio ambiente es rápido.


En el caso de aquellos proyectos que conllevan un cambio en el modelo productivo, este es más lento debido a que se enfrentan a la inercia del sistema económico. Por este motivo, el reto a corto plazo, según Luís Carballo de Emprendae, consultoría y asesoría para ecoemprenderes, es “reverdecer” la economía.


Todos los sectores económicos pueden constituir un punto de partida para emprender un proyecto empresarial que busque la sostenibilidad en las tres dimensiones (ambiental, económica y social), sin embargo en unos el crecimiento es mayor que en otros.


Algunos de los sectores productivos en los cuales el emprendimiento ecológico está empezando con más fuerza son, según Emprendae: ecoturismo, energías limpias y renovables, eficiencia energética y rehabilitación de edificios, reciclaje de residuos, uso eficiente del agua, agricultura y alimentación ecológicas, textil orgánico, conservación de espacios naturales…


Pero también proyectos en los cuales puede primar la componente social frente a la ambiental, como por ejemplo la inserción social.


Un ecoemprendedor, según Luís Carballo de Emprendae, tendría las siguientes cualidades:



  • Motivación y pasión.

  • Alto nivel de formación y especialización.

  • Consciencia social y ambiental.

  • Conocimientos de gestión empresarial.

  • Capacidad para generar valor.

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