¿Cómo instalar una colmena en su jardín?

Al igual que una casa humana, una colmena no se instala en cualquier sitio.


En la naturaleza, ¿cómo eligen las abejas dónde asentarse?


En la naturaleza, las abejas prefieren establecerse en los troncos huecos de los árboles. Además de este refugio, se ha estudiado minuciosamente el entorno que les rodea antes de instalarse. En los setos, los viejos robles retorcidos han sido el hogar de las abejas desde tiempos inmemoriales.


La entrada de esta colmena natural suele estar a más de 2,5 metros del suelo y está orientada en sentido contrario a los vientos dominantes. El volumen del interior del tronco debe ser capaz de albergar la colonia en pleno verano, así como las reservas de miel para el invierno. Se necesita un volumen de unos 60 litros para albergar una colonia.
Un árbol hueco no es un árbol muerto, en verano está adornado con hojas, una fuente de sombra que mantiene la colonia fresca. Cuando la temperatura sube en la colmena, las obreras van a buscar agua que ventilan en la colmena. La evaporación del agua baja la temperatura, sí, no inventamos el aire acondicionado…


¿Cómo puede hacer que se sientan como en casa en su jardín?


Un lugar tranquilo y protegido…


Naturalmente, las abejas necesitan paz y tranquilidad, por lo que la colmena debe estar alejada del tráfico habitual. La entrada debe dar la espalda a los vientos lluviosos predominantes. Su colmena no debe dirigirse hacia un paso grande y regular, ya que una colisión cuando una abeja despegue se interpretaría como una agresión.
En cuanto a la ubicación, una colmena a pleno sol durante las horas de calor no será cómoda para la colonia, ya que las abejas se dedicarán a buscar agua para refrescar el ambiente y dejarán de ir a buscar.


A la sombra de un árbol, una colmena sufre menos el calor del verano. Pierre Javaudin


Además, cuidado con el invierno, antes de instalar una colmena, es imprescindible observar el terreno. Evite las zonas donde la hierba sólo se descongela por la tarde, a la sombra de un edificio por ejemplo, la colonia no tendrá tiempo de aprovechar una temperatura positiva y consumirá más reservas para mantener la colmena a temperatura.


Agua cerca…


El agua es esencial, por lo que antes de instalar una colmena debe pensar en instalar agua en el jardín. Esta agua no vendrá de un paquete de botellas, ya que a las abejas les gusta el agua sucia, como la del cuenco del perro o el agua de la piscina del vecino. Instalar un abrevadero cerca de su colmena, con algunos objetos flotantes para evitar que se ahoguen, permitirá a las abejas saciar su sed durante todo el año.


Una vez localizado, este comedero hará que las abejas se olviden de que el agua es mejor en casa de los vecinos… Una colmena consume unos 50 litros de agua por temporada.


Poder moverse libremente por su colmena…


La colmena se coloca mejor en el fondo del jardín y no debe dejarse a merced de las zarzas y la maleza. Si el cortacésped no parece molestarles, la recortadora tiende a molestarles. El apicultor que visita su colmena debe tener libertad de movimientos y un suelo despejado para evitar accidentes. Para el apicultor más cuidadoso, un suelo plano de piedra o grava facilita el mantenimiento y el trabajo en la colmena.


Evite el amontonamiento entre las colmenas…


En la naturaleza, las colonias no se asientan una al lado de la otra. Las abejas no marcan un territorio alrededor de la colmena y dejan que otras especies forrajeen en la zona. Pero no es natural poner 10 colmenas en un área de 50 m2. Si hay demasiada concentración, las colonias más fuertes saquearán a las más débiles al final de la temporada. Y una colmena enferma contaminará a todas las colmenas vecinas.
La distribución en el espacio tiene sus razones, la madre naturaleza hace las cosas bien.


Plantas melíferas para la época de vacas flacas…


A menos que vivas en medio de un desierto agrícola de monocultivos, no es imprescindible tener plantas melíferas directamente alrededor de las colmenas. La abeja buscará néctar, polen, resina y mijo hasta tres kilómetros de distancia y encontrará, de mayo a septiembre, un gran número de lugares para forrajear.


Por otro lado, es importante proporcionar plantas para el periodo de escasez de noviembre a marzo.


El polen de avellano en los primeros días de la primavera, cuando pocas plantas melíferas están todavía en flor.


En función de la naturaleza del terreno, de la región en la que vivas y de la altitud, aquí tienes algunos ejemplos de plantas que puedes instalar en tu jardín para satisfacer esta necesidad:



  • una mimosa para los primeros días del año,

  • un sauce y un avellano para los primeros pólenes,

  • laureles para el final de la temporada,

  • mahonias para el invierno,

  • brezo, barba de cabra, falsa rúcula, alhelíes amarillos, aliaga, madroño

  • Y deja que crezcan los dientes de león y las margaritas perennes… mientras deja que la hiedra trepe por el muro de al lado.

  • Un álamo proporciona un propóleo rojo muy solicitado en las farmacias.

Su peor depredador…


Los carboneros y otras aves pueden ser un poco firmes con las abejas, pero el número de víctimas es ridículo comparado con el avispón asiático.


Es un asesino bien equipado y muy eficiente. La abeja vuela más rápido que un avispón, por lo que no se agota persiguiéndolo, se cierne sobre la entrada de la colmena y espera a que sus víctimas estén a velocidad reducida al aterrizar o despegar. Las agarra con sus largas patas (amarillas) y se posa en una rama o en una brizna de hierba.


Allí trocea la abeja quitándole las alas, el abdomen, la cabeza… Se queda con el tórax, donde se alojan los músculos de las alas. Lleva esta parte llena de proteínas a su hambrienta descendencia. Limitar la proliferación del avispón asiático con gallinas aficionadas a esta plaga, por ejemplo, puede salvar su colonia.

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